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Principales aportaciones de john stuart mill introduccióN


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PRINCIPALES APORTACIONES DE JOHN STUART MILL
INTRODUCCIÓN
Al considerar Smith y Ricardo que sólo habla costos-trabajo, partían del supuesto implícito de que ese trabajo era de igual productividad en un mismo país y que por ello las horas-trabajo eran homogéneas e intercambiables. Empero para Ricardo esto sólo tenía validez en el interior de cada país en donde las tasas de los salarios y las cuotas de beneficios tendían a la unificación a muy corto plazo, dada la alta movilidad de la mano de obra y del capital. Sin embargo, esta nivelación de las remuneraciones no se producía entre países por la ausencia o escasa movilidad extrafronteras.

De acuerdo con el criterio de este autor, en materia comercial existen dos principios diferentes: uno aplicable al intercambio interno y otro al intercambio externo. El interno se realiza entre artículos producidos en aquellos lugares donde sus costos son más bajos, en términos de trabajo, y la proporción en que se cambian las mercancías está regida por los costos medios en días-trabajo. Este principio que gobierna el intercambio interno no es aplicable al intercambio externo, el cual se rige por los costos comparativos. Ricardo apoyó esta distinción entre ambos comercios con base en la siguiente explicación: en el interior de un país los factores productivos (capital y trabajo) se mueven en forma perfecta y basta cualquier alteración del tipo de interés, de la tasa de ganancia o de los salarios para que los capitales y los trabajadores se movilicen de una región a otra en forma casi automática hasta igualar las remuneraciones. Cuando se observa el intercambio entre países, la situación es distinta, debido a que el capital y el trabajo tienen movilidad imperfecta o nula. Por tal razón las diferencias en la rentabilidad del capital y las remuneraciones del trabajo pueden persistir. Esta falta de movilidad de los factores productivos impide la competencia entre países sobre la misma base que el intercambio interno porque los desniveles de las remuneraciones entre los países tienden a perpetuarse.

La teoría de los costos comparativos tiene como base de sustentación la existencia de esta supuesta diferencia de la movilidad interna y externa de los factores. Esta teoría tuvo gran importancia en el análisis del comercio internacional al demostrar que a cualquier país, no obstante que produzca dos o más mercancías con mayor eficacia respecto a otro u otros países, le conviene intercambiar con éstos a condición de que aquél se reserve la producción en la que tenga la ventaja mayor e importe del otro país la mercancía que produzca con la ventaja menor.

John Stuart-Mill (1770-1858), filósofo empirista y apasionado por la economía política, recogió estas ideas y con apoyo en ellas realizó su contribución a la teoría del comercio internacional. A Mill se le considera el último de los creadores de la economía clásica. Aquí sólo haremos referencia de su contribución a la teoría del comercio internacional que fue como el coronamiento de esta corriente de pensamiento que elaboró la primera teoría en esta materia, dotándola de principios fundamentales con base en los cuales fue apoyada también una política comercial.

Los autores posteriores a Mill que adoptaron el clacisismo para corregirlo y adaptarlo a la realidad imperante sólo efectuaron enmiendas, refinamientos y ampliaciones. Las aportaciones -cuando las hubo- se limitaron a determinados aspectos en que los clásicos no profundizaron. A estos economistas que escribieron después de Mill sin romper con las bases de Hume, Smith, Ricardo, Juan Bautista Say, suele llamárseles neoclásicos. Fueron numerosos y cubrieron el período posterior a la obra fundamental de Mill Principios de economía política hasta las obras de Pigou escritas de 1912 a 1932, considerado como el último autor destacado de los neoclásicos.

J. S. Mill ante todo se empeñó en definir los factores o fuerzas que determinan la relación real de intercambio entre los países. El punto de partida de este autor fue considerar cuánto produce cierta cantidad de trabajo en vez de cuántos días trabajo se necesita para producir determinada cantidad de cada producto. Con este enfoque, en vez de estimar dada la producción de una mercancía en dos piases con diferentes cantidades de trabajo, supuso una cantidad determinada de trabajo para fijar su atención en la cantidad de producción obtenida de cada mercancía dentro de cada país, a fin de comparar las productividades respectivas.


LA DEMANDA RECÍPROCA Y LA RELACIÓN REAL DE INTERCAMBIO
La demanda recíproca se define así: Dentro de los límites determinados por los costos comparativos, la relación real de intercambio estará determinada por la fuerza y la elasticidad de la demanda de cada país por los productos del otro. Con este enunciado Mill dejó establecidas las fuerzas fundamentales que determinan la relación de cambio en economías que se rigen por la libre competencia.

Partiendo de los costos comparativos, Mill dedujo que la demanda recíproca es la fuerza decisiva que determina el punto exacto de la relación de intercambio. A la vez, que la acción de la demanda recíproca depende principalmente de dos factores- la intensidad y la extensibilidad (hay elasticidad) de la demanda. De lo anterior se extrajo la inferencia siguiente: la relación de intercambio, definida implícitamente como

llx / llm
será más favorable para un país cuanto más fuerte y elástica sea la demanda externa por sus productos y cuanto menos elástica e intensa sea la propia demanda por los productos importados.

Mill fue el primero en exponer las fuerzas básicas que determinan la relación de cambio en un punto determinado dentro de los límites mínimo y máximo establecidos por los costos comparativos. Además con su Ley de los valores internacionales expuso el principio que mantiene el necesario equilibrio entre las exportaciones v las importaciones. Este equilibrio se conserva a largo plazo gracias a que las variaciones de la relación de cambio actúan como mecanismo que ajusta los desniveles ocurridos entre las exportaciones v las importaciones. El enunciado de la ley de los valores internacionales es el siguiente: la producción de un país se cambia por la de otros a los valores necesarios para que el total de las exportaciones pague el total de las importaciones. Como el costo de las importaciones está representado por el valor de las exportaciones dadas en cambio, se beneficiará más del comercio aquel país para cuya producción la demanda sea más intensa y elástica respecto de su demanda de importaciones. El contenido de esta ley aunque es similar al de la Ecuación de la demanda internacional, tiene sentido diferente, en cuanto que la ecuación se refiere más que a una necesaria nivelación de las exportaciones con las importaciones, a un aspecto contable acerca del valor intercambiado entre dos países y que a consecuencia de la ley de los valores internacionales, resultan equilibradas ex-post las exportaciones con las importaciones. En este caso es condición para el equilibrio, que el valor de la demanda de una parte se haya ajustado a la demanda de la otra, a diferencia de la teoría de los valores internacionales a la cual es inherente que los gastos de los consumidores de ambos países sean de tal cuantía y naturaleza que necesariamente tienen que ajustarse. De este principio se desprende el siguiente corolario: el valor de cambio de las mercancías intercambiadas entre los países se ajustará necesariamente a, las cantidades recíprocamente demandadas para que se paguen mutuamente. La teoría de los valores internacionales resulta ser la base o el principio y la ecuación de la demanda internacional el resultado o efecto.

A la luz de estos criterios, la demanda recíproca es la fuerza que determina la relación de cambio y ante un desequilibrio es la alteración de esta variable la que conduce al equilibrio en valor, de las exportaciones con las importaciones: con régimen monetario por las fluctuaciones de los precios y del tipo de cambio; en economía de trueque por las alteraciones de la relación real de intercambio. Aquí tenemos el funcionamiento de la Ley de Say en el caso del trueque, y de la Ley Walras cuando nos movemos dentro de una economía monetarias

La relación real de intercambio la podemos expresar como la cantidad de importaciones que se obtienen a cambio de cierto volumen de exportaciones, ya sea que se obtengan en trueque o medidas en dinero a poder adquisitivo constante. Evolutivamente la relación real del intercambio es el índice que resulta de medir la cantidad de importaciones que un país obtiene a cambio de un determinado quantum de exportaciones en dos fechas diferentes, sirviendo una de ellas de período base. Se infiere que la relación de cambio no puede ser determinada de antemano y que sólo es posible enunciar el principio que la rige.

Mill partió de estos dos postulados:



  1. que el beneficio derivado del comercio internacional tiene su origen en la especialización de los países (Smith) ;

  2. que el beneficio bruto está determinado por las diferencias de los costos comparativos (Ricardo). Su aportación consistió en demostrar que el estado de la demanda recíproca determina al reparto de la ganancia global y por lo tanto, el beneficio neto que cada país obtiene. La demanda recíproca es el principio y la relación de cambio el efecto.

La equivalencia en valor de las importaciones con el de las exportaciones es una condición indispensable para el equilibrio o es el equilibrio mismo, y éste se alcanza cuando las exigencias de cada país alcanzan un múltiplo común de la relación real de intercambio.

La fórmula del múltiplo común deducida de la ecuación de la demanda internacional suele expresarse en esta fórmula:


Pa X Qa = Pb X Qb . . Qa / Qb = Pb / Pa
P = precio

Q = cantidad



a y b = mercancías
De la igualdad anterior se desprenden estas ecuaciones:

cantidad que se ofrece de a

cantidad que se ofrece de b

= al precio de b en términos de a.
De igual manera:

cantidad que se ofrece de b

cantidad que se ofrece de a


= al precio de a en términos de b.

Al variar la demanda de cualquier país, se alterará la relación de cambio, y a través de la variación de ésta las cantidades intercambiadas hasta restablecer el equilibrio. Como ejemplo, si partimos de una relación de cambio de equilibrio de 25 de trigo por 10 de café, al disminuir la demanda de trigo, el país A tiene que ofrecer una mejor relación de cambio, a fin de estimular la demanda del país B por su trigo. Si a la relación original de 25 T = 10 C las cantidades demandadas eran de 50 000 T por 20 000 C y el descenso de la demanda de B por trigo a disminuido a 45 000 unidades, en este caso A deberá ofrecer una mejor relación de cambio a B, a fin de estimular el consumo de trigo en B y aumentar su capacidad de compra que le permita adquirir la cantidad de café que estaba comprando. Para lograrlo, A tendrá que ofrecer, digamos, 26 T x 10 C, 27 T X 10 C hasta 29.9 T x 10 C, según varíe la elasticidad de la demanda del trigo en el país B. Con cualquiera de estas proporciones mejorará la relación de cambio para B, tanto más cuanto mayor sea la inelasticidad de la demanda de B por el trigo de A, y tanto menor cuanto mayor sea la elasticidad de la demanda de trigo.

En este caso de ruptura del equilibrio como el valor de lo exportado tiene que ser exactamente igual al valor de lo importado, entrará en acción la elasticidad de la demanda hasta producir de nuevo el equilibrio. La relación de cambio se alterará en la medida necesaria para producir el múltiplo común de los valores intercambiados.

Por ejemplo: si ante la mejor relación de cambio, la demanda de B aumenta a 55 000 unidades de trigo, en tanto A continúa recibiendo las mismas 20 000 unidades de café, se debe a que el país A tuvo que ofrecer una mejor relación de cambio hasta 27.5 trigo por 10 café, porque a esta relación de cambio se obtiene el múltiplo común, o sea: 20 000 X 27.5 = 55 000.00. La relación de cambio unitario ha subido desde 2.5 trigo por 1 café hasta 2.75 X 1 C, recibiendo el país B más trigo por cada unidad de café. Desde luego, las situaciones pueden ser variadas en pro de un país y en contra del otro, según que la demanda de uno de ellos sea más o menos intensa y más o menos elástica. Cualquier variación de la demanda de uno de los países alterará la relación de cambio, y a través de esta variación las cantidades intercambiadas hasta restablecer el equilibrio.

Autores posteriores ampliaron este principio para adicionar la influencia de la elasticidad de la oferta en ambos países. Ya Smith había percibido la influencia general de la demanda sobre la oferta con su afirmación "la extensión del mercado limita la producción". Porque esto dicho a la inversa equivale a que la expansión de la demanda fomenta la producción. En este postulado se basó Smith para apoyar la conveniencia del librecambio en el ámbito internacional, que Mill no aceptó del todo.

En general, cuando un país aumenta su demanda de importaciones, el grado de empeoramiento de la relación de cambio dependerá tanto de la elasticidad de su demanda por importaciones como la elasticidad de la oferta exterior, porque a los efectos de la demanda se sumarán los propios de la elasticidad de la oferta.


GENERALIZACIÓN DE MARSHALL A LA TEORÍA DE LA DEMANDA RECÍPROCA
Corresponde a Marshall haber expuesto con mayor detalle y profundidad el principio de la demanda recíproca suponiendo curvas de oferta y demanda conjuntas de cada país.

La fig. 1 representa en las curvas R1 y R2. la oferta de a-demanda de b del país I, y la oferta de b- demanda de a del país II. a y b representan mercancías I y II, países.


paño b C2

R1 of. de a: vino



dem. de b: paño

M1 P R2 of. de b: paño

dem. de a: vino

zona excluida

para II


D1 N1 zona

excluida C1

para I
O O1 M a vino

Fig. 1

Las líneas C1 y C2 representan relaciones de costos en el país I y II, respectivamente (a costos constantes), y cada uno de los puntos de las curvas R, y R, (que son curvas de oferta-demanda) corresponde a la cantidad mínima de producto demandado que el país en cuestión está dispuesto a recibir en contrapartida del producto que ofrece: así el punto N1 corresponde a 3.4 unidades de b



(OD1) que I está dispuesto, como mínimo, a aceptar en contrapartida de 4 unidades de a (0 01). El punto P es de equilibrio y representa la máxima ventaja para los cocambistas. Cualquier otro punto no es de equilibrio. Hacia arriba de P resulta imposible y por abajo no será de equilibrio.
EFECTO DE LA OFERTA SOBRE LA RELACIÓN DE CAMBIO
Si el país I aumenta la demanda de paño -permaneciendo todo lo demás igual, excepto la oferta de vino- la relación de cambio tenderá a ser desfavorable para I, pero será tanto menos cuanto mayor sea la elasticidad de la oferta de II. En este caso el aumento de la oferta de paño ante un aumento de su precio contrarrestará el efecto alcista del incremento de la demanda, gracias a la elasticidad de la oferta. Semejante efecto se obtiene, cuanto más inelástica sea la oferta de vino en I, tanto más desfavorable será la relación de cambio para II como consecuencia de aumentos de su demanda para el vino. Viceversa, una considerable elasticidad-precio de la oferta de vino por parte de II contrarrestará el efecto-precio alcista a consecuencia del aumento de la demanda de I.

En general, la influencia de la oferta sobre la estabilidad de la relación de cambio será tanto mayor cuanto más elástica sea la curva de dicha oferta, y viceversa. Por lo tanto, el efecto de la oferta cuando es elástica permite actuar a la demanda en función de su intensidad y elasticidad. La figura siguiente muestra gráficamente el efecto de la oferta sobre la relación de cambio a consecuencia de un aumento de la demanda.







Precio del vino

en paño


D´ O
D O´

P´´



P D´

O´ D
O


Fig. 2
El cambio de la curva DD a D´D´ indica el desplazamiento de la demanda de vino y muestra el cambio de precio de P a P' por el solo efecto del cambio de la demanda ante una oferta OO dada. Pero al atribuir elasticidad a la oferta del vino en función del precio, la oferta se desplaza también de OO a O'O' y el aumento de precio será menor, o sea P" en lugar de P'."

En general, cuanto mayor sea la elasticidad de la oferta y de la demanda, la producción se adaptará, a más corto plazo, a las variaciones de la demanda, en función de pequeñas variaciones de precio o de ingreso.

Obtiene la mayor ventaja del comercio internacional el país para cuya producción existe mayor demanda en el extranjero si al mismo tiempo el país en cuestión dispone de elasticidad de oferta para cubrir ese incremento de la demanda, no importa que contribuya con su mayor oferta a que el precio de sus exportaciones no suba mucho, si a cambio de ellos aprovecha mejor su equipo y, en general, aumenta la ocupación y las actividades de las industrias exportadoras. Resultará preferible el aumento del volumen exportado a un fugaz beneficio derivado de un aumento de la relación de intercambio.

Al lado del efecto de la elasticidad de la oferta y la demanda conjuntas hay otros aspectos del intercambio entre piases que conviene mencionar como la diversidad de artículos que integran el comercio exterior y la magnitud del mercado. Las deducciones que se desprenden son éstas:

Primera. Cuanto más diversificada sea la estructura de las exportaciones y de las importaciones, mayores serán las posibilidades de que la relación de cambio acuse menor inestabilidad. La variedad de artículos producirá compensaciones en el conjunto merced a la diferente elasticidad de cada uno de los artículos.

Segunda. Cuanto más elásticas sean la oferta y la demanda, tanto menos inestable será la relación de cambio. Ganará más el país para cuyos productos sea más elástica e intensa la demanda externa, si además la oferta del país en cuestión tiene alto grado de elasticidad que le permita abastecer el mercado externo.



Tercera. Cuando dos países están comerciando con artículos a base de diferencias incomparables de costos (por ej.: coches a cambio de café), la relación de cambio estará más influida por el grado de elasticidad o inelasticidad tanto de la oferta como de la demanda de los artículos intercambiados. En este caso, si un país demanda intensamente una mercancía para la que no tiene sustitutos, deberá pagarla a mejor precio en función de su demanda y del grado de elasticidad de la oferta del país oferente.

Cuarta. También contribuye a la estabilidad de la relación de cambio que los países tengan similitud en la capacidad de absorción de las mercancías mutuamente intercambiadas. Cuando existen desniveles importantes en la magnitud de la demanda, el país de mercado menor estará más a merced del país con amplio mercado.

En general, los países de menor potencial económico podían lograr una mejor relación de cambio si en el mercado internacional imperara el libre cambio debido a que ellos tendrían la oportunidad de vender y de comprar en un mercado ampliamente competido; pero, en las condiciones monopólicas y monopsónicas predominantes en el mercado internacional, la relación de cambio suele ser más adversa para los países de menor potencial económico. En ausencia de libre competencia el precio de las exportaciones y de las importaciones no estará influido por los países con escasa influencia, por ofrecer y demandar una pequeña fracción de la oferta y la demanda mundiales.

A los aspectos anteriores suelen agregarse la influencia de la dimensión del mercado y la estandarización de las mercancías.

Una vez que hemos tomado en cuenta además del efecto de la demanda y el de la oferta podemos mirar hacia el postulado fundamental de la Ley de Say: "la producción abre un mercado para los productos" de este enunciado se deduce que la producción y el consumo mundial tienen que coincidir ex-post. En este principio se basó Mill para exponer la ecuación de la demanda internacional, en tanto que la ley de los valores internacionales la dedujo de una situación ex-ante que está gobernada por la necesaria igualdad de las compras y las ventas entre los países. Mill utilizó esta ley para refutar la opinión generalmente aceptada de que los beneficios del comercio internacional consistían en proporcionar un mercado para los excedentes y al respecto hizo hincapié en que se exporta no porque se esté obligado a ello sino por la conveniencia de abastecerse de lo que carece o porque gracias al intercambio los países podían disfrutar de mayor variedad de satisfactores y a costo menor.

A este respecto se ha dicho que Mill comprendió claramente la doble interpretación que Smith le atribuyó al comercio exterior, por un lado, abrir un mercado para los excedentes de la producción de un país y que a la vez le permitían importar artículos de los que una país demandaba y no disponía; por otro lado, la interpretación más realista y constructiva que el comercio exterior y la especialización a que conduce fomentan incrementos de la productividad.

La teoría del desahogo de excedentes contrasta con la teoría de la productividad en cuanto a sus consecuencias para el desarrollo económico de los países. Al diferenciar Mill estos dos aspectos consideró que las ganancias del comercio podían ser de dos clases. Las directas con base en los costos comparativos derivados del desahogo de excedentes y las ganancias indirectas derivadas de los incrementos de la productividad. A éstas atribuyó Mill más importancia debido a que promovían la división del trabajo y la expansión de las fuerzas productivas, o sea que actuaban como una fuerza dinámica que "al ensanchar las dimensiones del mercado y la amplitud de la división del trabajo, eleva la habilidad y destreza de los trabajadores, estimula las innovaciones tecnológicas, permite superar indivisibilidades técnicas y, en general, capacita al país comerciante a disfrutar de rendimientos crecientes y desarrollo económico". Aun más, Mill calificó a los incrementos de la productividad derivados del comercio como "efectos indirectos que deben considerarse como beneficios de orden superior" y, desde otro punto de vista, atribuyó al comercio exterior ser causa de "una especie de revolución industrial" para aquellos países que se encuentren en las primeras etapas de su desarrollo industrial. Por estas razones, Mill con un pie en el librecambio y otro en el proteccionismo concluyó que el Estado debía abandonar su pasividad al confiar en el espontáneo suceder de los acontecimientos, para transformar su indiferencia en una política protectora del comercio y de la industria. Este punto de vista tiene más vigencia ahora para los países subdesarrollados entre sí, en vista de los cambios estructurales acontecidos y que crean obstáculos al desarrollo económico de estos países.
CONSIDERACIONES GENERALES

De los principios anteriores se deducen las conclusiones siguientes:

lo. Es conveniente la especialización internacional si cada país se dedica a producir las mercancías que puede obtener a costo absoluto o relativo menor. En consecuencia, cuando hay diferencias absolutas o relativas de costos, resulta más barato importar a cambio de exportar lo que cada país produce a menor coste. El beneficio global será tanto mayor cuanto más grande sea la diferencia de los costos.

2o. Cada país encontrará conveniente reasignar recursos de la producción menos eficiente hacia aquellas actividades de mayor rendimiento neto.

3o. En el comercio los cocambistas ganan, porque las ganancias de la división del trabajo producen beneficios para ambos, aunque no se repartan las ganancias en forma igual.

4o. El comercio es una producción indirecta y produce resultados semejantes a los de un invento, porque con la especialización y el intercambio se obtienen más mercancías con igual costo o igual cantidad de mercancías a menor costo. Así, la especialización y el comercio se vuelven aspectos complementarios.

5o. Como los que intervienen en el comercio buscan una ganancia, al aceptar cada país la especialización y el intercambio sólo imitan a toda empresa que compra a otras aquellas mercancías y servicios que le costarían más caros si las produjera por sí mismo, y desde el punto de vista de los costos comparativos consiste en apegarse al principio que se ejemplifica con aquel profesionista que siendo a la vez buen mecanógrafo, dedica sus esfuerzos a su especialidad por ser una actividad más remuneradora, aunque pague una dactilógrafa que sea menos eficiente que él.

6o. El intercambio se rige por los costos de producción cuando hay libre movimiento de factores, y por los costos comparados y la demanda recíproca cuando existen restricciones a la movilidad de los factores.

7o. En economía de trueque, el valor de las exportaciones por fuerza se ajusta al de las importaciones de tal manera que la demanda de una parte se nivela con la demanda de la otra, debido a que las exportaciones del país A constituyen importaciones para el B y viceversa. Este principio conduce a la necesaria equivalencia de los valores reales intercambiados.

8o. Si en el intercambio internacional el precio o costo de oportunidad de las importaciones lo constituyen las exportaciones, el costo de producción es reemplazado por el costo de adquisición. Por consiguiente, en el comercio internacional el valor que atribuimos al objeto que recibimos por medio del cambio está determinado, no por el sacrificio que nos supondría producirlo, ni por el costo del país que lo produce, sino por el sacrificio (costo de oportunidad) que significa producir el artículo dado en cambio. Como el país con el que se intercambio razona de igual modo, se deduce que lo que interesa a los países es la relación de costos de los productos intercambiados.

9o. Dicho de otra manera, en el comercio internacional el valor que atribuirnos a las mercancías importadas no está determinado por el sacrificio que le cuesta al otro país ni por lo que al país le costarían esas mercancías importadas, sino por el costo de los artículos exportados que se dan en cambio. Por lo tanto, el precio de un articulo importado no depende de su costo de producción en el lugar de origen, sino del costo de adquisición en el lugar donde se adquiere. De similar manera el articulo exportado no se mide por el costo de producción en el lugar de donde procede, sino por su poder de adquisición allá donde se vende. Concretamente, en materia de importación lo que interesa es el costo de producir los artículos exportados en comparación con lo que le costarían los artículos recibidos en cambio.

En definitiva las ventajas principales del comercio internacional consisten en el mejor empleo de los recursos productivos con la finalidad de que mediante el comercio, cada país:



  1. se provea de mercancías que no puede producir;

  2. obtenga aquellas que se producen en cantidad insuficiente;

  3. adquiera mercancías que, no obstante poderlas producir, las importa a un costo relativo menor.

Por estas razones, resulta ventajoso exportar trigo de A a cambio del café de B, aunque ambas actividades sean más eficientes en A. El intercambio es ventajoso para B porque el trigo recibirlo a cambia de café le cuesta menos en términos de este artículo que si lo produjera. El cambio también resulta ventajoso para el país A porque el café que recibe de B le cuesta menos en términos de trigo que produciéndolo por sí mismo.
APORTACIONES MÁS IMPORTANTES
Hume. Fue el primero en exponer en forma clara y concisa, con su teoría de la autorregulación de los metales preciosos, las causas del movimiento internacional de éstos.

Dedujo el equilibrio entre las importaciones y las exportaciones al estudiar el mecanismo de las entradas y salidas de oro y el efecto de este movimiento sobre los precios interiores, mecanismo a través del cual un incremento de exportaciones finalmente conduce a un aumento, en valor, igual al de las importaciones. Esta interpretación de Hume fue aceptada por Smith, Ricardo y Mill. La Ley de Hume (las exportaciones se igualan con las importaciones) es el equivalente, en comercio exterior, a la Ley de las salidas de Say la para los mercados nacionales (ley que Mill amplió al concierto de países y que Cairnes completó después).

Smith. Contribuyó con la teoría de la división internacional del trabajo al demostrar las ventajas de la especialización y la conveniencia del intercambio entre países. El librecambio amplía la demanda para los productos, a la vez que la magnitud del mercado amplía los límites de la producción. Para expandir ésta había que abrir mercados que la impulsaran.

Ricardo. Con su teoría de los costos comparativos abrió amplias oportunidades para el estudio del comercio internacional. Especiales impugnaciones recibió su teoría de la movilidad de los factores en la que apoyaba la existencia de dos principios diferentes que regían, por un lado, el intercambio nacional y, por otro, el Internacional.

Mill. Aportó la teoría de la demanda recíproca como la principal fuerza determinante de la relación de cambio, extrajo la ley de los valores internacionales que necesariamente produce el equilibrio en el intercambio internacional y llevó la teoría del comercio internacional a una precisión y amplitud mayor.


Resumen

Con el mecanismo de los precios que gobierna la autorregulación de los metales preciosas (Hume) y la teoría de la división del trabajo (Smith), aplicadas ambas a nivel internacional, y con la teoría de los costos comparativos (Ricardo) y el principio de la demanda recíproca (Mill) quedaron explicadas las fuerzas que determinan el intercambio entre los países y la distribución de las ganancias, que podemos concretar de esta manera: la especialización (Smith) permite una producción mayor, la diferencia de costos determina la cuantía de la ganancia global (Ricardo), y la demanda recíproca gobierna la distribución de la ganancia (Mill) entre los países que intercambian. Tanto Ricardo como Mill aceptaron la Ley de Say y el principio de la reproducción de la especie humana de Malthus.

Éstos son en síntesis los fundamentos teóricos de la Teoría clásica del comercio internacional.
PREGUNTAS FUNDAMENTALES
Suelen plantearse ciertas interrogantes relacionadas con la teoría del comercio internacional:

lo. ¿Por qué hay comercio internacional?

2o. ¿Qué mercancías serán objeto de comercio internacional?

3o. ¿ Qué factores determinan la relación de cambio en una situación de equilibrio estable?

4o. ¿Cuándo se perturba el equilibrio? ¿De qué manera se restablece éste?

5o. ¿Cuál es el efecto del comercio internacional sobre la economía de los países que comercian?

6o. ¿Cuáles son las medidas y las técnicas más apropiadas que han de ponerse en práctica para lograr los máximos resultados?
Estas preguntas principales y otras derivadas de ellas serán contestadas al exponer las diferentes teorías del comercio y las políticas comerciales correspondientes. Sin embargo, estamos ya en condiciones de dar contestación preliminar a las cuatro primeras.

La pregunta uno en principio quedó contestada con las ideas de los mercantilistas de la última etapa, cuando hicieron referencia a que los países abarcan superficies de la tierra con diferencias en clima, tierras y recursos y otras condiciones, factores y condiciones que caracterizan a las regiones como propicias para producir a costo menor determinados productos en relación con otras regiones. Esa distribución desigual de los recursos naturales constituyó posteriormente una de las bases primarias de la especialización internacional e interregional, porque los países para su progreso demandan mayor, variedad de satisfactores respecto a aquellos que cada país o región, puede proporcionar aprovechando únicamente sus propios recursos. Además porque resulta mutuamente provechoso importar ciertos artículos y servicios a cambio de aquellos que cada país pueda producir a menor costo.

Con la exposición de los costos comparativos tenemos ya los factores decisivos que influyen para que cierta clase de mercancías sean objeto de comercio internacional, o lo que es igual, con los costos comparativos abordarnos las causas determinantes de que tinas mercancías sean exportadas y otras importadas en cada país y que, en general, son aquellas cuya producción es posible elaborar a un costo comparativo menor, quedando expuesto el principio que nos permite contestar la segunda pregunta.

La tercera pregunta está esencialmente relacionada con la demanda recíproca como factor determinante de la relación real de intercambio, la cual se tiene que fijar dentro de los límites determinados por los costos comparativos. Tenemos así los principios que determinan que el comercio exterior y el interior descansan sobre la misma base: la división del trabajo, v que con ambos se persigue idéntico objetivo: un ingreso real mayor gracias al empleo más racional de los recursos. La cuarta se puede contestar empleando el mecanismo de los precios internacionales descrito por Hume y la consiguiente autorregulación de los metales preciosos. Sin embargo, como en la actualidad los regímenes monetarios no están fincados sobre la base de los metales preciosos y de hecho hay variedad y complejidad en el sistema monetario internacional, en la segunda parte de este volumen explicamos el mecanismo por el cual se ajustan los desequilibrios entre los países y para tal efecto en su ocasión aludiremos a los principales desequilibrios de la balanza de pagos y a las medidas que suelen emplearse para contrarrestarlos o corregirlos.



Con la quinta y sexta preguntas se trata de averiguar el papel que ejerce el comercio internacional en la utilización de los recursos mundiales y los efectos que tiene sobre los países que comercian, tanto en la situación económica interior como en el propio desenvolvimiento del comercio internacional. El análisis correspondiente será objeto de atención cuando expongamos los principios de la política comercial y especialmente las mutuas relaciones entre la política comercial y el desarrollo económico.


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