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Los cuadros de oferta utilización


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    1. Los cuadros de oferta utilización

En las cuentas nacionales, el primer conjunto de cuadros globales se conoce como el balance de "oferta-utilización" (COU). Un cuadro de este tipo se aplica a cada uno de los productos de la clasificación, por ejemplo software. El equilibrio de este producto es el siguiente:
Ecuación 1: Producción + importaciones = Oferta = Utilización = consumos intermedios + consumo final + FBCF + Variación de existencias + Exportaciones.
En primer lugar, vamos a interpretar esta ecuación en términos de cantidades físicas. Entonces, la ecuación significa que el número de programas informáticos producidos más el número de programas informáticos importados es necesariamente igual a la suma de los programas informáticos adquiridos por los usuarios. El software se utiliza para: 1) los consumos intermedios (los programas pequeños y "desechables"), 2) inversión (los grandes programas profesionales); 3) el consumo de los hogares (los juegos de software, en particular); 4) guardado como inventarios, el software producido por las empresas en forma de trabajos en curso, o 5) los programas exportados.

Se trata de una igualdad absoluta: los recursos (otro nombre de la "oferta") son necesariamente igual a los usos, por definición. Esto explica por qué los contables nacionales también se refieren a esta ecuación como una identidad contable. Ellos hacen constante uso de ella, principalmente para obtener una cifra - por deducción o diferencia - basada en los resultados de las demás. Por ejemplo, supongamos que no existen estadísticas relativas a los cambios en los inventarios de los programas informáticos. No importa: si las estadísticas están disponibles para los otros elementos, el ítem "cambio en los inventarios" se puede obtener haciendo uso inteligente de la identidad y derivarlo como el saldo de otros rubros:


Cambio en los inventarios = oferta - consumo intermedio - en consumo final - Formación bruta de capital fijo - Exportaciones
De esta manera, se matan dos pájaros de un sólo tiro: se obtiene una estimación de los cambios en inventarios, y al mismo tiempo se verifica la identidad contable. Este ejemplo no se ha elegido al azar, porque en algunos países, como Colombia, esta es la forma en que se obtienen los cambios de inventarios. Por cierto, esto ilustra una paradoja de las cuentas nacionales, a saber, que quienes la compilan no están interesados necesariamente en disponer de estadísticas de cada ítem en los cuadros de oferta - utilización. Por un lado, es cierto que en este caso, las estadísticas no "cuadran" espontáneamente. Habrá que elegir cuál de las cifras debe recortarse, y esto no es tarea fácil.

Sin embargo, no debe pensarse que el método de la identidad contable es perfecto. Si la variación de existencias se calcula como el saldo entre los recursos y otros usos, todos los errores de evaluación en cualquiera de estos elementos se encuentran en camino hacia el cambio en inventarios, posiblemente con resultados perniciosos. Por lo tanto, es mejor en este caso tener estadísticas directas con el fin de hacer correcciones "a mano" en el cuadro de oferta-utilización. Como puede verse, mientras que, en teoría, el equilibrio entre recursos y empleos es indiscutible, su verificación en la práctica forma parte del "arte" de la contabilidad nacional.


Interpretar la identidad contable en términos de número de programas informáticos fue claramente simplista. En la práctica, los COUs se elaboran en términos monetarios, es decir, la cantidad de programas de software comprado o vendido en millones de pesos - en otras palabras, las cantidades multiplicadas por los precios. Cuando estos precios son los del período actual, se habla de un cuadro a precios corrientes, cuando se valoran a los precios de un período diferente (el año anterior o un año base fijo), se habla de un COU a precios constantes. Vimos en el capítulo 2, la importancia de los datos a precios constante en las cuentas nacionales, ya que son fundamentales para el cálculo del crecimiento del PIB en volumen. En ambos casos, tanto a precios corrientes como a constantes la identidad contable se mantiene. Sin embargo, la introducción de los precios complica un poco el equilibrio, porque las distintas operaciones no se efectúan en los mismos precios. La siguiente es una descripción más completa del cuadro de oferta y utilización, esta vez expresada en agregados monetarios:

Ecuación 2: Producción + importaciones + IVA no deducible + Otros impuestos sobre los productos - Subvenciones sobre los productos + márgenes de Comercio + márgenes de transporte = oferta = Utilización = consumo Intermedia + consumo final + FBCF + Variación de existencias + Exportaciones.

Análisis de la ecuación completa

Compare esta segunda ecuación con la primera. La diferencia se encuentra en los recursos. Las adiciones incluyen el IVA no deducible (ver sección más adelante: “el tratamiento del IVA en las cuentas nacionales "), otros impuestos (menos subsidios) sobre productos, márgenes comerciales y de transporte. ¿Por qué estos complementos? La respuesta es debido a las convenciones utilizadas para evaluar el precio de cada transacción. Las más importantes de estas convenciones son los siguientes:



  1. En los recursos: una unidad de producto se evalúa al "precio básico", definido como la cantidad de dinero que el productor puede obtener de la producción de esa unidad. Esta definición por lo tanto, excluye los impuestos sobre los productos facturados por los productores, pero luego recaudados por el gobierno. Las importaciones se valoran "CIF", en otras palabras, al precio pagado por ellas en la frontera, incluido el costo del seguro y flete (es decir, transporte) desde el país de origen a la frontera del país importador.

  2. En los empleos: todos los usos domésticos se valoran a su precio de mercado, también conocido como el precio de compra, incluidos el impuesto no-deducible sobre el Valor Agregado (IVA) y otros impuestos, así como el transporte y los márgenes comerciales. Las exportaciones se valoran "FOB" (franco a bordo), en el sentido del precio pagado por el cliente por la mercancía cargada en un barco (o un avión o un camión) en la frontera.

Por lo tanto, puede considerarse que la diferencia entre los precios aplicados a los recursos y los precios aplicados a los usos incluye los impuestos a pagar sobre los productos. (El IVA es uno de los más importantes impuestos, pero también hay en algunos países los impuestos específicos sobre productos derivados del petróleo, el alcohol, los cigarrillos, etc.) Además de los impuestos, los precios en los recursos incluyen las correspondientes subvenciones (tratados como impuestos negativos) y los márgenes de comercio y transporte. Para una mejor comprensión, he aquí algunos ejemplos:

  1. Impuestos sobre los productos. Una compañía petrolera produce carburante. Su precio de base por litro corresponde a los ingresos percibidos como refinador, por ejemplo, 20 centavos. El precio de compra para el consumidor es su precio de mercado, que es el precio del refinador, más el IVA y los impuestos específicos sobre estos productos a pagar al gobierno sobre este litro. Estos impuestos ascienden a 80 centavos, lo que significa que el precio en la bomba es de 100 centavos. El balance oferta - utilización, para este producto es (por litro): 20 (precio de base) + 80 (impuestos sobre los productos) = 100 (precio al consumidor). Los impuestos no se incluyen en el precio de base, ya que el productor se limita a recaudar para pasarlo al gobierno.

  2. Los márgenes comerciales. En primer lugar, tenga en cuenta que, por convenio, las cuentas nacionales no consideran que los servicios comerciales al por menor y al por mayor se consumen directamente. En cambio, las cuentas nacionales registran el consumo de servicios minoristas y mayoristas como márgenes comerciales incluidos en el costo de los productos comprados. Tomemos el ejemplo de las computadoras. Es poco probable que los productores vendan directamente a los hogares (con uno o dos grandes excepciones correspondientes a las ventas por Internet). En cambio, venden a través de un supermercado u otro tipo de minorista. Supongamos que el productor vende un computador al supermercado por 1.000.000 de pesos. El supermercado añadirá su margen, por ejemplo 500 (para cubrir los gastos de inventario, publicidad, etc. y su margen de beneficio). También tiene que añadir el IVA de 225 (suponiendo un tipo de IVA del 15%). El equilibrio oferta-utilización del producto "computadora", es: 1.000.000 (precio de base del productor), más 500.000 (margen comercial) + 225.000 (IVA) = 1.725.000 (precio al consumidor).

  3. Una alternativa hubiera sido establecer el equilibrio de los computadores con exclusión de los márgenes comerciales, de la siguiente manera: 1.000.000 (precio de base) + 150.000 (IVA) = 1.150.000 (precio al consumidor con exclusión de los márgenes comerciales), y paralelamente un equilibrio para el producto "distribución": 500.000 (precio de base para el servicio comercial) + 75.000 (IVA) = 575.000 (precio al consumidor para el servicio comercial). Esta presentación, que es muy artificial, no se ha adoptado por los contables nacionales, para que al final las cuentas no muestren un consumo específico de servicios comerciales. Y, sin embargo, ha habido producción de un servicio de comercio minorista y de comercio mayorista, igual a la suma de los márgenes comerciales. Para resolver esta contradicción, los contadores nacionales añaden una columna negativa en la tabla insumo-producto, que refleja la anulación de la producción de la distribución. Vamos a volver de nuevo a este punto más adelante en este capítulo.


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